LOS VINOS CON ETIQUETA TRIPLE A
« Agricoltori, Artigiani, e Artisti », es el lema del movimiento Triple A, que resume por sí solo su identidad y sus valores. Ideado, en 2001, por Luca Gargano, —gran coleccionista, especialista en rones y director general de Velier, una importante empresa italiana de importación de vinos y licores—, este manifiesto se le ocurre cuando constata que la gran mayoría de los vinos producidos en el mundo estaban estandarizados y que, cada vez más, su elaboración se sustentaba en la tecnología, además de perder paulatinamente su identidad propia, expresión de su terruño o personalidad del viticultor. Considera que esos vinos están insípidos y carecen de complejidad y de capacidad para mejorar con el paso del tiempo… En definitiva, están desprovistos de alma.
El manifiesto de Luca Gagano enuncia tres grandes cualidades que deben reunir los viticultores para elaborar grandes vinos, que pueden resumirse en tres «A»: Agricultores, Artesanos y Artistas. Agricultores - Aunque parezca obvio, este manifiesto lo recuerda: cuando se trata de la elaboración de un buen vino, la parte esencial de la labor se lleva a cabo en el viñedo, que el productor ha de cultivar directamente y solo con intervenciones naturales. Artesanos - La producción debe ser artesanal, tanto en el trabajo en los viñedos como en la bodega, y no debe estar industrializada. Y, por último, Artistas - El viticultor puede transmitir su sensibilidad a través de su vino, sin perder de vista la importancia de destacar el terruño y la uva
En concreto,
¿cuáles son las normas preceptivas para ajustarse a este manifiesto?
- Selección masal manual
- Ningún uso de productos sintéticos en los viñedos (al igual que en la agricultura ecológica)
- Respeto por los ciclos naturales de la vid
- Vendimia de uvas sanas y con una madurez fisiológica óptima
- Ausencia de aditivos durante la vinificación
- Uso mínimo de azufre, autorizado únicamente en el momento del embotellado y en pequeñas cantidades
- Uso exclusivo de levaduras autóctonas
- Ausencia de intervenciones físicas o químicas (como la chaptalización, la ósmosis inversa, etc.) sobre el vino, salvo un simple control de la temperatura
- Crianza sobre lías finas hasta el embotellado
- Sin clarificación ni filtración
- Potenciación de la mejor expresión posible del terruño de procedencia de la uva
En resumen, cabe afirmar que se trata de vinos naturales en el sentido original del término: con muy poco o ningún azufre añadido (y únicamente en el momento del embotellado) y elaborados, en general, de forma «natural», es decir, sin adición de productos sintéticos ni en los viñedos ni en las bodegas, ni el recurso a técnicas enológicas especiales.