
Las informaciones
Con sus 18,5 hectáreas repartidas en 6 denominaciones (entre ellas el Grand Cru Criots-Bâtard-Montrachet), Olivier Lamy —al frente de la finca Hubert Lamy— es uno de los mejores embajadores de la denominación Saint-Aubin, injustamente desconocida y que ofrece una alternativa magnífica a los vinos de Chassagne-Montrachet. Estos néctares destacan por su rectitud, tensión y elegancia, gracias a la excelencia tan particular de su crianza.
La familia Lamy cultiva la vid en Saint-Aubin desde mediados del siglo XVII pues inició su andadura en torno al año 1640. En 1973, Hubert, el padre de Olivier, fundó el domaine que, en aquel momento, contaba con 8 hectáreas de viñedos. La explotación creció en los años noventa, antes de que Olivier se uniera a su padre en 1995, tras cursar sus estudios y completar unas prácticas para aprender el oficio del vino. Padre e hijo se complementaban entonces para mantener el equilibrio entre tradición e innovación, hasta que Hubert falleciera en 2022, a la edad de 79 años.
Tanto en los viñedos como en la sala de vinificación y en la bodega, el trabajo es preciso y minucioso: cultivados con arreglo a prácticas ecológicas (sin certificación), los terruños plantados a alta densidad (para concentrar mejor las uvas) se vinifican por separado a partir de levaduras autóctonas en barricas de 600 litros (muy poca madera nueva, una de las máximas más apreciadas en el domaine). ¡Una firma imprescindible de la Côte de Beaune!
Región: Borgoña
Bodega: Hubert Lamy
Color: tinto
Denominación: Saint-Aubin
Clasificación: «Premier Cru»
Propietario: Hubert Lamy
Temperatura de servicio: 15°

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